

Percibo que el bulto habéis 'currido.
Algunos decís -Que me tengo que marchar!
Otros -Mirad que me duele un oído!
Aquel, -No me aguanto, voy a obrar!
Aquesta, -Que me llama mi marido!
En verdad que no dejo de pensar
que con tanto platicar os he aburrido.
oy retorno al lugar,
Nadie por aquí ha venido.
Salvo Mordecai, para comentar,
Y raudo corrió despavorido
Cuando imaginó que se le iba a cobrar,
Por dejar un comentario agradecido.
Líbreme Dios de tal embolsar,
No una moneda, ni un guiso ni un cocido.
h gente insensible y estreñida,
Que el lomo me muestra indiferente.
Después de una velada entretenida
Me tratáis como un bardo indigente.
Mi escudilla presume de calva bruñida,
Mi bolsa de tan ligera es indecente.
Partiré luego inano, cuando sea tañida
La campana de la hora mas prudente.
abed, no os guardo enemistad,
De verdad, os lo asevero,
Y os perdono, vive Dios, la hostilidad
A semejanza de coz en el trasero.
rovador soy, a viva voz os lo declaro,
Que'n las cortes enaltezco el amor,
la nobleza, el valor, os quede claro.
Y os ruego escuchéis atentos mi clamor.
n las villas y posadas me colmo de poesía,
Son las cortes de amor mi pasión y mi dolor.
Teniendo a Príncipes y Duques por noble compañía,
Me pretenden amas y venteras, por mi honor.

ahora, al darme por vencido con disgusto,
continuar el culebrón me satisface.
Ea! Salve Regina, lalala, cantar me place.
Que placer ha sido, encantado, mucho gusto:
Gnomegang de Tolosa.


e aquí que nos encontramos ahora en Antioquía, principado que esta bien lejos, allá donde Cristo dio las tres voces, lleno de griegos y sirios, sumándose ahora francos, germanos y un tumulto de campesinos y plebeyos de todas partes alistados en la Segunda Cruzada.

aconteció que no bien llegose allí la Reina Leonor, fijose discretamente por ventura en la efigie de un apuesto guerrero, antes de ser presentados, varón éste de porte marcial y elegante, alto, recio, que destacaba con el brillo que da la madurez temprana. Derritiose su corazón de fémina con la visión, traici
onando en la intimidad el amor que le quedaba por el Rey Luis VII, pues el corazón se hace el tarado cuando cuida de esos menesteres.
Raymundo de PoitierSegún Doktor Gnómegang
ero fijaos como se retuercen los caminos del Señor por obra del Maligno, que dicho guerrero resultose ser, válgame Dios, el Tío Raymundo, el vagabundo; quita, qué digo, el de Poitier, sí, el que me vió nacer. Enhorabuena, Tío Raymundo de Poitier. Tío de Leonor quise decir enhoramala.
on Ray, que ansí le llamaban algunos de sus paniaguados, también era el príncipe de la civdad, que por eso era ésta principado. Y en tanto que príncipe también era el tío de la enamorada e ilusa Leonora, y ya tenemos montado el argumento para otro drama.
ara ser justos, ¡vive Dios! Al Raymundo no le cayó mal la chavala, digo, la Reina. Al contrario, acostumbrado a no ver mas por allí que rudos guerreros, sucios monjes, enclenques efebos, barbudos tenderos y una que otra monja vieja, descartando a las ordinarias mujeres locales envueltas en trapos, la visión de una beldad natural como Leonor, debió de ser como una aparición celestial, un ángel caído del cielo, aunque por respeto al Rey Luis hubo de guardarse muy bien sus sentimientos.
ero ¡Ay! de la criatura cuando se atiene a las veleidades del mundo, y se olvida de las promesas del Paraiso asigún nos las cuentan los padrecitos. ¡Ay de aquel que se fija en la belleza de lo efímero, y se olvida de la fealdad eterna!... Bueno, así no va la cosa... Aquel que persigue los goces del mundo recoge las penas del mas allá... Así está mejor.
ues os cuento, que con la misma rapidez que enamorose el Raymundo, con esa misma derrumbáronse sus ilusas pretensiones, al conocer por su mucamo el inconveniente parentesco.
En verdad que no dejo de pensar
que con tanto platicar os he aburrido.

Nadie por aquí ha venido.
Salvo Mordecai, para comentar,
Y raudo corrió despavorido
Cuando imaginó que se le iba a cobrar,
Por dejar un comentario agradecido.
Líbreme Dios de tal embolsar,
No una moneda, ni un guiso ni un cocido.

Que el lomo me muestra indiferente.
Después de una velada entretenida
Me tratáis como un bardo indigente.
Mi escudilla presume de calva bruñida,
Mi bolsa de tan ligera es indecente.
Partiré luego inano, cuando sea tañida
La campana de la hora mas prudente.

De verdad, os lo asevero,
Y os perdono, vive Dios, la hostilidad
A semejanza de coz en el trasero.

Que'n las cortes enaltezco el amor,
la nobleza, el valor, os quede claro.
Y os ruego escuchéis atentos mi clamor.

Son las cortes de amor mi pasión y mi dolor.
Teniendo a Príncipes y Duques por noble compañía,
Me pretenden amas y venteras, por mi honor.

ahora, al darme por vencido con disgusto,
continuar el culebrón me satisface.
Ea! Salve Regina, lalala, cantar me place.
Que placer ha sido, encantado, mucho gusto:
Gnomegang de Tolosa.


Antioquía




Raymundo de PoitierSegún Doktor Gnómegang








Guillermo de Tiro

-Acabáramos, ya esta bueno, recoged, que nos vamos para La Francia, aquí ya no hay mas que hacer - dijo Luis.
-Que no Luis, mirad, que mañana el tío Ray ha quedado de mostrarme

-¡Pardiez! ¡Maldito sea el Tío ese! Leona, ¡O venís conmigo de grado u os llevo a la fuerza!
-Ja! a la fuerza, habrase visto, no estáis en vuestros cabales, intentadlo y vereis. Me ponéis la mano encima y digo todo lo que os traéis con el eunuco

-Ea! basta! er, bueno, a la fuerza no, pero de por Dios, marchémonos ya, no soporto ni a vuestro tio ni a éste sitio con sus maledicencias. - Accedió Luis, como siempre. Después de todo, la misma Leonor ya estaba harta de la plaga de moscas y ratas que se había establecido en la civdad.
Thierry de Galeran






-Pero Luisito, mi hijo, no seais tan duro de mollera, será sólo tantito por unas noches, no se trata de fornicar, os lo digo yo, es misión religiosa, palabra de Dios y mirad que es muy fermosa la reina.
-Lo sé Padre Santo, y no es por contradeciros, pero es que me da mucha pena, sabed que cuando la veo pienso en la Virgencita que se le parece mucho y me dan ganas de rezar en vez de...
-Que decís, blasfemo!- exclamó el Papa, perdiendo la paciencia, y asestándole un cozcorrón en el pezcuezo al rey Luis. -¡Hostias! Por muy rey que seais, no lo sereis por mucho tiempo si me seguis contrariando, voto a Dios! ¡que no soy menos que los bizantinos, antes mejor! así que preparaos, el lecho ya esta dispuesto en vuestra recámara y no saldreis de ahí hasta que hayais cumplido vuestra encomienda, como Dios manda. Reconciliaos con la reina de una vez por todas, y luego hablamos, faltaba mas!




Y aquí paz y después gloria.
Continuará.-

1 comentario:
Y la que se lío!!! ¿Víste "un león en invierno? peli de 68 creo.
Saludos.
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