

stos son los notables hechos que ocurrieron hace ya muchísimos años, los cuales

yo, el ermitaño
ásatruer Friedrich de Gunderheim voy a proceder a narraros, verazmente,
¡por Wotan! tal como me los dicta la memoria
como si allí estuviera, y los documentos que he podido ver de manos de un tal
Teoderich de Echternach y algunos monjes peregrinos amigos mios que han pasado por ésta humilde hermita a ver que pueden aprender de mí.

Hidegard de Bingen
e trata de
Hidegard de Bingen, niña y mujer virtuosa quien llegaría a ser monja, visionaria, mística, abadesa, poetisa, compositora, profetisa, médica y escritora, entre otras cosas. Nacida en
Bermersheim, Sacro Imperio Romano-Germanico (
Alemania) un 16 de Septiembre del 1098 y fallecida un 17 de Septiembre del 1179. He de escribir entonces sobre ella en este 18 de Septiembre del 2009 desde mi exilio en
Villadiego, Sadom, provincia del
Impío Imperio de Occidente.
e aquí que nuestra Hildegard, cariñosamente
Hilde, procede de familia Noble, de las del
Valle del Rhin, que en aquella época ya las habia en
Bingen. Familia que además de noble era muy prolífica, con nueve hijos antes
della, por lo que
tocole el albur de ser la
diezmada, o sea la décima creatura, la que por designios de vuestro
Dios, según se cree, tenía que ser ofrendada a vuestra Iglesia para lo
questa mejor dispusiese. Así es que ya a la temprana edad de 8 años la vemos protegida del mundo por la así llamada por vosotros
Madre Iglesia Romana.
Ruinas del Monasterio de Disibodenberg
rotección especial, podríamos decir, al ser el monasterio que la

acogió,
el benedictino Disibodenberg, exclusivamente masculino. Pero,
¡ay! Los monjes
deste lugar lejos estaban, cómo no, de contradecir las ordenes de su superior, ¡no faltaba mas! nada mas y nada menos que el Excelentísimo y Reverendísimo Señor,
Otto I Von Mistelbach, canciller del
Sacro Imperio y obispo de
Bamberg,
¡Bam! Ya podeis imaginaros el escenario. Los monjes y novicios en permanente estado de alerta y oración, frente a la tentación y a los malos ¿o sabrosos? pensamientos sugerido

s por vuestro maligno. ¡No seais malpensados!
Otto von Bamberg

llí, nuestra Hilde, (y digo nuestra porque la considero vecina mía, pues
Bermersheim, queda cerca de
Gunderheim en donde vuestro servidor nació y residió por muchos años), durante algunos años pasa su tiempo enclaustrada junto a su compañera, preceptora y superiora la pequeña condesa
Jutta Von Sponheim, quien ya era reclusa y tenía a la fecha apenas tenía 15 años. Además de ser la abadesa del recién fundado convento, conocido por algunos como
Comunidad de Bingen, Jutta enseñaba a las reclusas y por tanto a Hilde todo el conocimiento que poseía,
el cual no era mucho, pero era integral, o sea, comprendía todo el saber de la época. Esto es, Latín, pasajes de La Biblia, historia sagrada, La Biblia, Salmos, liturgia, La Biblia, Canto Gregoriano y por supuesto, Los Evangelios.
Monasterio de Rupertsberg
ay un asunto que ha estado pendiente, el cual os revelaré ahora. Se trata de las habladurias de algunos parientes y vecinos, de amas y posaderos, si nó de los mismos padres de Hilde, de
questa desde pequeña, c
omo que hablaba sola, veía cosas, o se quedaba en el limbo, es decir, cosas que
solo ella oía y veía e incluían música. Y todo sin desentenderse del mundo, valga la aclaración.
¡Por Baldur! Verdaderamente, algo prodigioso. Y es precisamente por ello que os relato estas cosas.
Ricardis, Hildegard y Volmar en plena labor
la muerte de Jutta en 1136, Hilde es
(¿democráticamente?) ¡elegida! por sus compañeras como Abadesa, a la edad de 34 años. Unos años después, siendo el año de vuestro Señor el 1141, se reaviva en Hilde el fuego de las visiones, esta vez mas poderosas en calidad, ordenándosele mediante éstas el ponerlas todas por escrito, misión que hubo de cumplir a cabalidad nuestra Hilde ayudada por el servicial y afortunado monje,
el ilustrísimo padre Volmar,
prior, preceptor y confesor del convento, quien le servía de amanuense, y por
la monja Ricardis Von Stade, su leal asistente personal, de noble familia, hermana del Excelentísimo y Reverendísimo Señor
Hartwig I arzobispo de Bremen. Logró así escribir su primer libro,
Scivias, en donde narra todas sus vivencias de lo místico.
El Monje Volmar

nimada por Su Santidad
el
Papa Eugenio III en persona, o mejor dicho, por emisarios, Hildegard prosigue trabajando en sus escritos, pues es de saber que en estos tiempos, hablando del 1148 y supongo que en todos los demás, siempre hubo y habrá un agudo interés por las cosas del mas allá, especialmente las cosas que tocan al impredecible señor Dios, a quien no le gusta hablar con todo el mundo, salvo a quien fuere de su mejor parecer. Así es como el mismo Papa, cundido de temor reverencial se digna leer en público parte de los trabajos de Hilde, por supuesto que no sin
enantes haberlos sometido al escrutinio de los señores Teólogos y Doctores de la iglesia, como tiene que ser. Y es obvio que si el papa los ha leido, es, ni mas ni menos, porque los susodichos señores han dado su beneplácito. Recordad que la
Inquisición es una institución del futuro, por lo que en estos tiempos que corren
La Iglesia (y sus socios) se tomaba ciertas libertades.
La tierra esférica con estaciones diferentes al mismo tiempo. Fol. 38, Liber Divinorum Operum I, 4.
h! pero veamos que pasa,
¡por Wotan! ¡Pero es que ya Hilde se cartea con Papas, arzobispos, obispos, abades, reyes, principes, monjes, nobles y politicos de todo tipo! Todos quieren sus consejos. Quién lo diría... pero es que es muy difícil conseguir una autorización canónica para escribir, y mas si se es mujer. Además, se ha hecho experta en naturismo, y ya viene mucha gente pretendiendo ser curada de cuantas cosas se les ocurre, ya sabeis,
ampollas, forúnculos, mal de pollas, visiones de homúnculos, influenzas, locuras, malas influencias, acoso de curas, acidez, demonios, pesadez, malos matrimonios, dolor de ijares y males similares.
o ha pasado un año y ya la laboriosidad característica de la monja abadesa, sumada al deseo de tener mas libertad para difundir el evangelio, rinde sus frutos: Hildegard tiene la feliz ocurrencia de fundar un nuevo monasterio independiente en
Rupertsberg, por supuesto ordenada por una visión, y también por supuesto se arma el despelote. La firme oposición de los hermanos y especialmente del Reverendísimo Padre el Abad
Kuno no se hace esperar haciendo fiera resistencia a tal despropósito, o sea, se les iba de las manos (y de los ojos) según dicen las malas lenguas ¡
por Freya! el incentivo del
"solaz y esparcimiento" de muchas nobles chicas
de buen ver, así sea solo para un inocente intercambio de
Guten Tag y
Pax Vocem o como recurso habilísimo para desafiar y vencer las tentaciones del mismo
Tío aquel).
na vez mas, os exhorto a que no penseis mal. Debeis saber que en dicha
Comunidad femenina las reglas eran un tanto laxas en ese momento, y las monjitas estaban mas bién a medio camino entre el mundo y la religiosidad plena. Cosa que hubo de cambiar la misma Hilde un poco mas tarde,
apretando la muñeca.
abed vosotros que hubo también alguna gente impía, tal vez sospechosos de simpatizar con los infames
Cátaros, que tuvieron el atrevimiento de sugerir que la tenaz oposición del abad Kuno al proyecto del
Rupertsberg se debió mas bien al hecho de que dejaría de recibir en
Disibodenberg la afluencia de tantos visitantes y peregrinos, entre ellos nobles y clérigos, gente importante, lo que se traduciría en una disminución radical de las limosnas, donaciones, diezmos, cánones y estipendios, como le correspondería a todo monasterio que se respete, a saber, que donde va gente impotante, el lugar tiene que ser importante.
Maguncia
scuchad ahora como continúa esta historia. Gracias a una supuesta parálisis que le impuso el buén
Dios a Hilde, como señal divina para el Abad, y al terror que les insuflaban las amenazas de castigo divino proferidas constantemente por Hilde, pero
más probáblemente, a la intervención favorable del Excelentísimo y Reverendísimo Señor,
Heinrich I Félix von Harburg, Arzobispo de
Munch, pudieron las monjitas mudarse a su nuevo albergue alrededor del 1150, una vez derrotada toda oposición al proyecto. Ya sabreis vosotros como tienen los juegos pesados estos
Herren, y a saber, cuando se es alemán y católico,
El hombre Universal, Fol. 9, Liber Divinorum Operum I, 2.

na vez instalada en
Rupertsberg, Hildegard trabaja afanosamente durante ocho años, tiempo en el cual se le ocurre la fundación de un nuevo monasterio
(¡No!, otro mas no, ¡por Tyr!). Termina varios libros, entre ellos el ya citado
Scivias, el
Liber Vitae Meritorum, Liber Divinorum Operum,
el Liber Simplicis Medicinae, el Liber Compositae Medicinae o
Causae et curae y compone la mayoria de sus obras de canto sacro, (que habrán de convertirla en el futuro en una
popstar de la secta de los
new-agers) unas 80, tituladas en conjunto
Symphonia armonie celestium revelationum.

como ya hube de sugeriros al principio
desta sesión, Hilde se atrevio y fundó en 1165 el monasterio de
Eibingen, bajo la regla de
San Agustín, esta vez para jovencitas algo tontas, lelas o de escasas luces intelectuales. Pues ya se criticaba abiertamente la política élitista que aplicaba la abadesa Hilde para admitir sus novicias.


uego vino la creación de uno de sus trabajos mas fascinantes y misteriosos, las
Litterae ignotae,
o sea, un alfabeto de 23 letras creado por ella para escribir su Lingua Ignota, considerada la primera lengua artificial, en este caso con fines místicos, conocida en la historia humana. Este trabajo ella lo describe en su obra
Lingua Ignota per simplicem hominem Hildegardem prolata, del cual han de sobrevivir dos manuscritos, como decís vosotros,
Dios mediante.


uestra Hildegard tuvo la suerte de vivir antes del políticamente

rudo
Papa Bonifacio VIII, quien apretaría la muñeca eclesiástica en lo atinente al enclaustramiento monacal y a la libertad de acción de las abadesas y directoras monacales. Pues ella gustaba de irse a predicar por el mundo, a todos por igual, con absoluta independencia. Y evidentemente SS Bonifacio no veía con buenos ojos libertades semejantes.
El Boni-08

Hilde le gustaba escribir cartas. Así que
no dudaba en
epistolarle a muchos de los grandes personajes del momento, como a los papas
Eugenio III y
Anastasio IV, el emperador
Federico I Barbarroja, Enrique II de Inglaterra y su esposa la
superestrella Leonor de Aquitanía, el abad
Suger de Saint-Denis, (consejero de
Luis VI y
Luis VII de
Francia) y al santo
Bernard de Claraval.
Bernard de Claraval.

ierta vez,
¡por Wotan! Hildegard hizo acopio de valentía y

fuerza de carácter cuando por el asunto de
los antipapas se valió de la correspondencia para amenazar religiosamente al mismísimo emperador
Federico I Barbarroja quien por cuestiones políticas benefició con un nombramiento imperial
como Papa a un tal
Pascual III siendo instalado en la Santa Sede mientras que el verdadero Papa
Alejandro III tuvo que irse al exilio.
Federico I Barbarroja
con ellas ya blancas


u último conflicto lo tuvo Hildegard con sus propios superiores en el año 1178, quienes pusieron a Rupertsberg en entredicho con un
Interdicto bajo la acusación de haber dado sepultura a un noble que había sido excomulgado, lo cual estaba prohibido por el derecho canónico. Astutamente Hilde hizo desaparecer todo rastro del enterramiento, envió a
Roma una importante carta de contenido doctrinal en pro del uso de la música como complemento de la liturgia, ya que como castigo se le había prohibido su uso. Un año despues se le levantó el interdicto al ser apoyado su proceder por un sinnúmero de testigos, quienes dieron fé de la reconciliación del difunto noble con las enseñanzas de la Iglesia. Unos meses después, el 17 de Septiembre, ¡oh
Baldur! se nos marcha, entre señales y portentos, nuestra querida
Hildegard, bastante mayorcita, a los 81 años de edad.
Así lo he leído y también así lo recuerdo.
aquí termino con esta edificante historia, que os ha sido narrada por mi, el
ásatruer Friedrich de Gunderheim, el ermitaño, a petición de vosotros, en este dia 18 de Septiembre del 2009, desde mi exilio en
Villadiego, Sadom, provincia del Impío Imperio de Occidente.Texto por:
Doktor Gnómegangpara
"Las Eras Obscuras".
Información adicional:http://es.wikipedia.org/wiki/Hildegarda_de_Bingen#cite_note-6http://roma-aeterna-una-voce.blogspot.com/2009/09/festividad-de-santa-hildegarda-de.htmlTeoderich de Echternach - Vida y visiones de Hildegard von Bingen, Siruela / Biblioteca Medieval, 2001